La muerte de más de 300 tortugas marinas, registrada el miércoles pasado en costas del estado de Oaxaca, evidencia una de las fuentes principales de mortandad de las especies marinas; redes de pesca abandonadas. Una problemática que no solo aqueja a los mares mexicanos sino a los de todo el mundo, señaló Pedro Zapata vicepresidente de Oceana en México.

Este incidente, que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en coordinación con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) determinó que fue provocado por redes de pesca ribereña, puede ser un accidente ya que usualmente las redes se pierden o son llevadas por el mar al ser ancladas en la noche por los pescadores.

No obstante, “es un acto aberrante; la autoridad tiene que proceder, porque aun cuando no sea un acto deliberado, es negligente y eso también se castiga, porque si tienes la responsabilidad sobre los recursos púbicos que están en el mar tienes que ser fiel y responde cuando fallas, y en el menor de los casos la autoridad tiene que asegurarse que esto no vuelva a pasar”, señaló el representante de dicha organización internacional de conservación y defensa del océano.

La muerte de estos ejemplares de tortugas golfinas, especie protegida por la Norma Oficial Mexicana 059 emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), advirtió el especialista, también representa un retroceso para los avances en materia de protección de esta especie que es considerada vulnerable, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Está en un paso previo del peligro de extinción; entonces si bien la población va mejor porque durante muchos años las casamos desmedidamente y con las protecciones de los últimos años, se han venido recuperando, cuando pasan este tipo de incidentes, damos un paso atrás sobre lo que mayormente ha sido una historia de éxito”, destacó Zapata.

Para que esta clase de incidentes no ocurran, abundó, “es necesario eliminar la asimetría de atención de la autoridad, tanto pesquera y ambiental, que existe sólo en ciertas áreas, donde hay mucha presencia del Estado en comparación con la costa de Oaxaca que no tiene ese nivel de atención, pero también hay que mirar hacia allá porque también hay pesca rivereña e industria y hay que ordenarla”.

Y es para el vicepresidente de Oceana, tanto autoridades, pescadores y sociedad deben trabajar de la mano para crear un sistema en el que puedan convivir la pesca legal y sustentable con la protección de especies como esta, una labor que impulsan desde dicha organización.

“Nosotros queremos ver océanos llenos de vida, donde las especies protegidas estén recuperándose, pero océanos también que den de comer a la población y que nos hagan más fuertes, nutritivos, que alimenten a niños y adultos en México”, mencionó.

La importancia de tener un mar sano radica en que éste será una importante fuente de alimento en el futuro, ya que en los próximos 50 años habrá mil millones de habitantes más que necesitarán proteína animal, la cual será imposible obtener de la ganadería y avicultura.

“Y nosotros en Oceana pensamos que el mar es la respuesta a este problema pero tiene que ser un mar bien manejado, no donde aparezcan 300 tortugas golfinas muertas”, concluyó.

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