Los políticos de los últimos 20 años han revivido la vieja práctica del clientelismo político, práctica que se creía perdida desde fines de los años 70’s e inicios de los 80’s, esa misma práctica que tantos frutos políticos y éxitos electorales le rindieron al viejo sistema.

Parece que los políticos del PRI de siempre, incluso políticos de los partidos opositores que tanto habían criticado las prácticas del viejo PRI, todos ellos han retomado esas acciones en tiempos en los que ganarse al electorado se limita a darle promesas demagógicas, propuestas populistas y un sinfín de dádivas y subvenciones pagadas por el mismo electorado… Piedras ordinarias a cambio de lingotes de oro.


Si bien cerramos los 90’s e iniciamos los 2000’s con candidatos de partidos distintos que ofrecían propuestas reales y soluciones viables a los problemas del país, incluso esos novedosos políticos le ganaban a los candidatos del viejo PRI con todo y sus prácticas y el aparato sistemático; mas con el paso de los años, la mayoría de los políticos se han viciado con las viejas tácticas y no ven otra forma de ganarse a los votantes más que prometiendo castillos en el aire y regalando despensas, gorras y playeras.


Resulta increíble que, con toda la preparación que tienen muchos gobernantes y aspirantes a otros cargos, sale a relucir la carencia de talento e incompetencia de quienes ven en el clientelismo político del viejo PRI la forma más fácil y práctica para ganar simpatías y elecciones. Esos no merecen siquiera ser llamados políticos, son sólo grillos baratos que sueñan con ser estadistas; si los primeros políticos de la antigua Grecia y Roma —Ab Urbe Condita— vieran las formas actuales de hacer política, volverían a morirse de vergüenza y coraje.


La política en gran medida ha dejado de ser la superioridad del gobierno sobre los individuos y la necesidad de justicia social, ahora la política se ha vuelto grilla vulgar para beneficio y superioridad de algunos cuantos individuos sobre el mismo gobierno y por encima de la justicia social.

Pero no todo es eterno, incluso el mismo imperio romano colapsó, porque las mismas prácticas que llevan al poder a los políticos oportunistas per se, son las mismas que terminan jugando en su contra y les supone su caída estrepitosa e inevitable.


Y todo lo anterior, tristemente más que hablarnos de gobernantes descompuestos, nos habla de la descomposición de la sociedad que permite con complicidad y/u omisión que los grillos baratos se empoderen más y más a precios muy caros.

Es cuanto.

Joker Jarocho
Administrador de la popular página Veracruz

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