El Fondo Monetario Internacional señaló que las reformas estructurales empezaron a tener efectos positivos en México, pero indicó que se requerirá “paciencia” porque su impacto mayor será en el mediano y largo plazos.

Robert Rennhack, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, sostuvo que la Reforma de Telecomunicaciones comenzó a tener un impacto positivo con la reducción de precios e inversiones adicionales en ese sector.

“Hay que tener paciencia para que las reformas tengan efecto (…) pero todas las reformas de México van en la dirección correcta para el país”, señaló Rennhack en el marco de un foro sobre la situación económica de América Latina del Instituto Brookings de Washington.

Rennhack consideró que la Reforma Energética es “muy importante”, pero requerirá de tres a cinco años para ver mejoras en la producción de hidrocarburos y sostuvo que la reforma de competencia es de más largo plazo pero puede ayudar mucho a la economía mexicana.

“Y la reforma educativa es muy importante, pero eso toma décadas”, aseguró el funcionario del FMI.

Durante el foro, Rennhack apuntó que México, Chile, Colombia y Perú son los países que muestran el mejor manejo económico de América Latina, mientras que Argentina enfrenta el dilema de la velocidad del ajuste y otros países como Brasil padecen problemas serios como el caso de corrupción.

Por su parte, José Juan Ruiz Gómez, economista del Banco Interamericano de Desarrollo, destacó los casos de cuatro países de América Latina que se han esforzado que buscan el reforzamiento institucional durante los últimos 15 años.

“Percibo avances en estos países. No es casual que Perú, Colombia, Chile y México tengan bancos centrales que tengan reputación, reglas fiscales, así como pesos y contrapesos en el gobierno y la gobernanza económica”, explicó Ruiz Gómez.

Augusto de la Torre, economista en jefe para América Latina del Banco Mundial, lamentó que a pesar de los avances contra la desigualdad en la región, en algunos países exista un deterioro de la calidad de la democracia y un desfase en los pesos y contrapesos que deben existir en cada nación.

“América Latina perdió la capacidad de monitorearse a sí misma en su calidad democrática. Los presidentes de la región han dejado pasar y visto al otro lado frente a situaciones de deterioro de la democracia muy fuertes”, aseguró De la Torre.

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