El escritor Hernán Lara Zavala habló sobre el deceso del narrador Eraclio Zepeda, quien falleció ayer a causa de un infarto respiratorio en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez a la edad de 78 años.
Zepeda trazó una trayectoria como escritor, cuentista, narrador, actor, profesor, dramaturgo y político. Ganó en 1982 el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Literatura y Lingüística en el año 2014.  Además desde el 2012 era miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Lara Zavala destacó de Zepeda su reputada trayectoria en las letras mexicanas y lo catalogó como un gran “cuentero”.

“Es el momento de hacerle un reconocimiento de justicia poética para no olvidar todo lo que hizo bien a pesar de que cometió su error político. Su producción escrita se complementa con la oral, ‘Laco’ (apodo por el que lo llamaban sus amigos)  tenía ante todo una gran personalidad, fue también actor, así que era muy gracioso al momento de contar sus historias, no trastabillaba, el propio Juan Rulfo decía que hay que tener cuentos en la cabeza y darles mucho la vuelta; en su caso contaba tantas historias que desgraciadamente muchas no llegaron al papel.

“Era de esa estirpe rarísima que combinaba el lenguaje oral, la conversación, el juego y la escritura. Sin dudarlo, su obra lo coloca como uno de los grandes fenómenos a la altura de Juan José Arreola, Juan de la Cabada y Carlos Pellicer”, destacó Lara Zavala.

Zepeda aprendió el arte de narrar desde muy pequeño, pues se sentaba con los indígenas a escuchar sus historias.

“Contaba que de niño fue a muchas reuniones de pueblos indígenas chiapanecos, donde la gente se juntaba en torno a una persona, y así fue que aprendió a contar cuentos, tenía esa iniciativa y le gustaba que lo escucharan. También era un gran poeta, pero creo que era mejor como narrador”, recordó Lara Zavala.

Zepeda tenía estudios en Antropología Social en la Universidad Veracruzana y militó casi toda su vida en la izquierda, pero entre 1994-1997 fue secretario de estado en Chiapas, lo cual lo llevó a distanciarse de muchos simpatizantes de la izquierda. Sin embargo, mantuvo su amor por Chiapas y las letras y es considerado junto  a Jaime Sabines, Juan Bañuelos y Oscar Oliva como uno de los grandes escritores chiapanecos.

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